El microchip en perros y gatos ha sido muy útil a lo largo de los años para recuperar animales perdidos, pero… ¿qué sabes exactamente sobre este microchip? Vamos a contarte un poco sobre él.

Qué es el microchip

Se trata de un dispositivo del tamaño de un grano de arroz que se implanta bajo la piel de la mascota. A través de un lector específico, presenta un código que contiene información sobre el animal, como la edad y la raza, pero también contiene información sobre los datos de contacto de su propietario.

¿Por qué implantar un microchip en mi mascota?

La implantación de microchips no es una novedad, es una práctica que ya se estaba haciendo en animales salvajes que fueron rescatados. Se observó que este tipo de microchip también podría ser útil para los animales domésticos, ya que en caso de pérdida del animal resulta muy sencillo obtener la información necesaria para devolverlo a su familia y es por ello que se ha extendido tanto su uso, siendo obligatorio en muchos países.

¿Cómo funciona el proceso de implantación?

Poner el microchip a un perro o a un gato es muy sencillo, debes llevarlo a una clínica o a un hospital veterinario para que el veterinario se encargue de todo. La implantación se realiza mediante una jeringa con una aguja gruesa, se inserta en el cuello del animal sin necesidad de aplicar anestesia y es un proceso rápido y totalmente indoloro para el animal.

Cabe señalar que una vez puesto, el microchip no requiere ningún tipo de mantenimiento a lo largo de los años y tampoco es necesario sustituirlo, incluso aunque el perro o el gato cambie de dueños, ya que la información del chip se puede actualizar sin necesidad de extraerlo.