Aunque el embarazo psicológico puede darse con más frecuencias en perras no castradas, también puede aparecer en las perras que lo están. En este caso, las perras suelen presentar síntomas de proestro o de estro.

¿Por qué sucede esto?

Una de las posibles razones se debe a que no se haya completado la operación de la resección, en un Hospital Veterinario, de uno o ambos ovarios. También puede deberse a que haya un tejido residual ovárico en un lugar diferente al de la zona ovárica. Por norma general, esta clase de tejido suele localizarse dentro del ligamento ovárico o en su unión con la pared abdominal.

Normalmente, las perras castradas con embarazo psicológico no suelen tener secreción vulvar. Suelen presentar un frotis vaginal bastate común debido a la presencia de estrógenos, dándole un aspecto igual al que tendría una perra en proestro o en estro sin haber sido castrada.

Suelen tener crecimiento vulvar y suelen atraer a los machos por su olor. Además, el sangrado se podría llegar a presentar en aquellas perras que además de tener resto ovárico o en aquellas en las que tras la cirugía se le hayan extirpado los ovarios, pero no la matriz.

En esta clase de casos, el diagnóstico se lleva a cabo por citología aunque también puede complementarse con determinación de progesterona en sangre (con un incremento leve) o de estrógenos (los cuales estarán altos). Para la realización de estos análisis hay que tener en cuenta que deben ser seriados porque puede darse el caso que en una sola determinación no llegan a manifestarse estas elevaciones.

Cuando la perra está en proestro o en estro, el tratamiento más adecuado en estos casos es la cirugía dado que la presencia de restos ováricos resultará mucho más fácil de encontrar. En estos casos, lo más importante es llevar a la perra al veterinario, para que determine qué es lo más aconsejable de realizar.