Thaumetopoea pityocampa, ese es el nombre de la conocida como oruga procesionaria, la cual se encuentra en zonas rurales, bosques, parques y aquellos lugares donde haya pinos y cedros. Es un peligro tanto para los humanos como para nuestras mascotas.

Los peligros de la oruga procesionaria

Estas orugas son muy peligrosas para nuestras mascotas porque cuando las olisquean, la oruga se defiende lanzando sus pelos a modo de dardos envenenados. Estos se adhieren a cualquier parte del cuerpo, produciendo dolor y picor, pero en los casos más severos puede producir desde necrosis hasta infecciones, que en caso de llegar hasta la laringe puede provocar muerte debido a asfixia.

Es necesario conocer si nuestra mascota ha estado en contacto con esta amenaza. Para ello, hay que controlar su comportamiento. En caso de ser afirmativo, el animal puede encontrarse muy nervioso, saliva mucho, se intenta tocar la boca y tiene constantes degluciones, necesitará visitar un Hospital Veterinario con urgencia.

Hay que actuar de inmediato y llevar a la mascota a un centro veterinario cuanto antes para que le atiendan de urgencia. Si no se hace, puede producirse asfixia, edema laríngeo, convulsiones, hipertermia o coagulación intravascular diseminada, convirtiéndose en una seria amenaza para su vida.

Además de la recomendación de ir con la mascota al veterinario, hay que tomar diferentes medidas en el lugar donde la oruga ha estado en contacto con el animal para darle una atención primaria. Hay que lavarlo bien para evitar que trague los pelos, pero nunca hay que frotar. Si se puede, el lavado debe hacerse con suero fisiológico.

Ya se sabe, lo mejor es prevenir que curar. Por ello, se aconseja que si se vive en zonas de riesgo y no hay un veterinario cerca, es importante llevar un botiquín con un medicamento específico para poder detener la reacción que produce esta amenaza para nuestras mascotas.