Para que un perro policía pueda denominarse como tal, debe pasar por un entrenamiento específico. Además, debe reunir ciertos requisitos para su adiestramiento, requisitos que los agentes más especializados reconocen prácticamente en el primer contacto con el perro.

El adiestramiento de un perro policía

Con esta toma de contacto se comprobará si el perro tiene disposición para el trabajo y obedecer las órdenes de su guía. Es importante tener presente que no todas las razas son aptas y por ello, hay que hacer una selección en este aspecto. Las razas más utilizadas son pastor alemán, labrador, pastor belga y braco de Weimar, aunque puede haber otras razas muy adecuadas.

Cuando el cachorro tiene un año de edad es cuando comienza a ser entrenado, sobre todo en la socialización, pero también en entrenamientos específicos. En esta etapa también se puede ver si el futuro perro policía se puede relacionar con el entorno de una forma equilibrada.

Deben ser perseverantes, algo para lo que el instructor y agente debe ayudarle. De esta manera formarán una unidad indiscutible y altamente eficiente. Es muy importante crear el vínculo entre el perro y el agente y para ello y también para educarle y entrenarle, se usa lo que se conoce como método francés positivo.

Tras ello, los agentes caninos se especializan en las diferentes opciones existentes como detección de billetes de curso legal, explosivos o drogas. Asimismo, pueden ser entrenados para el salvamento y rescate de personas gracias a su alta sensitividad.

Todo ello se acompaña de la obediencia básica y específica para toda clase de actividad que vaya a realizar el agente canino. No hay que olvidarse que la formación no solo es para el perro sino también para el agente, quienes se van acostumbrando a trabajar entre sí durante el curso, que tiene una duración aproximadamente de 18 semanas, más los cursos de formación y actualización en áreas específicas del trabajo.