Las mascotas en aviones están permitidas en muchas de las compañías aéreas existentes, aunque siempre que sea posible, es mejor elegir otro medio de transporte para nuestro peludo amigo, nos lo agradecerá. Para que podamos subir con nuestro perro al avión, cada compañía aérea tiene sus normas, aunque prácticamente todas ellas son muy parecidas.

Qué debemos tener en cuenta al volar con nuestro perro en avión

Hay que ponerse en contacto con la compañía con bastante tiempo de antelación para conocer todas las políticas que tienen respecto al transporte de mascotas. Lo mejor es que el perro pueda viajar con nosotros en cabina, dentro de su transportín, debajo del asiento delantero.

El tamaño del perro no debe sobrepasar los 8 kilos y en muchos casos, hay que sumar el peso del transportín. Además, debe estar homologado y pueda adaptarse correctamente a las medidas establecidas por cada compañía, para que pueda volar de forma cómoda.

Debemos procurar que haya suficiente ventilación en el transportín para que vaya cómodo. Hay que colocar bases impermeables dentro de él y se debe evitar que desprenda malos olores que puedan molestar a los pasajeros.

En cuanto a la edad del perro, debe superar las 10 semanas de vida y si es un perro potencialmente peligroso, debemos llevarlo con su correspondiente bozal durante todo el trayecto, aunque viaje en el transportín. De esta forma no solo no podrá hacer daño a nadie ni tampoco a las estructuras del transportín debido a los nervios.

Asimismo, debemos llevar la cartilla de vacunación de la mascota y si el vuelo es internacional, hay que llevar su pasaporte, algo sobre lo que nos puede aconsejar nuestro veterinario. No debemos olvidar que la reserva debe ser realizada con la antelación suficiente como para asegurarnos que el perro podrá viajar en cabina con nosotros.