La leucemia felina (FELV) es una enfermedad emparentada con el Sida felino (FIV) y que está causada por un retrovirus y cuyo principal efecto es el debilitamiento del sistema inmunitario. En caso de no detectarse o de detectarse demasiado tarde, puede llegar a provocar la muerte del gato, por lo que es importante aprender a reconocer sus síntomas.

Reconocer los síntomas de leucemia en tu gato

Entre un 1% y un 3% de los gatos padecen leucemia felina, una enfermedad que se contagia por la saliva y que, por tanto, resulta muy peligrosa en unos animales que tienen tendencia a compartir comederos y bebederos y a lamerse para acicalarse unos a otros.
Los síntomas son los siguientes:

  • Fiebre, a veces acompañada de convulsiones.
  • Letargia y apatía.
  • Pérdida de peso y falta de apetito. Malestar estomacal. En un 25% de los animales enfermos se da la anemia, siendo este el síntoma más frecuente.
  • Dificultades respiratorias
  • Problemas de piel, ya sean infecciones frecuentes, caída del pelo, tendencia a las irritaciones, picores…
  • Aparición de tumores.
  • Gingivitis y otras infecciones de la boca y la garganta.

Dado que se trata de síntomas muy variados y que no se dan en todos los casos, lo que hay que observar es la combinación de varios de ellos, que puede indicar leucemia. También hay que estar muy atento a la dejación por parte del gato de las costumbres habituales. Los gatos que realmente se encuentran muy mal suelen dejar de preocuparse por cosas que antes hacían adecuadamente, como usar el arenero o limpiarse, o incluso dejan de ser cariñosos si lo eran. Si un gato se comporta raro durante un periodo de tiempo significativo puede que realmente esté enfermo, en cuyo caso debemos llevarlo sin demora al veterinario para saber qué le ocurre.