Síntomas y tratamiento de la displasia coxofemoral

¿Qué es la displasia de cadera?

En el blog de hoy queremos hablaros de la displasia de cadera, un problema de salud bastante frecuente tanto en perros como en gatos.

Comenzaremos por explicaros en qué consiste la displasia de cadera.

Se trata de una malformación de la articulación coxofemoral. Se da en la etapa de crecimiento del animal, cuando el fémur no encaja bien en el hueco que le corresponde en la pelvis y, a causa de esto, se degenera.

Consecuencias de la displasia de cadera

La displasia de cadera puede provocar artritis y artrosis, además de un progresivo debilitamiento muscular y posibles problemas de movilidad.

¿A qué tipo de gatos y perros afecta?

Puede darse en gatos y perros de todo tipo de razas aunque, ciertamente, es más frecuente en animales grandes. Además, existen una serie de factores que pueden fomentar la aparición de la displasia de cadera:

  1. Exceso de peso
  2. Ejercicios y/o dieta inadecuados
  3. Otros factores congénitos de carácter hereditario.

Razas más propensas a padecerla

Estos son algunas de las razas que suelen tener más problemas de displasia en la cadera:

  • Razas de perros: Rotweiler, Mastín Napolitano, San Bernardo, Pastor Alemán, Labrador, Mastín del Pirineo y Bulldog inglés.
  • Razas de gato: Maaine Coon, Rag Doll o Bosque de Noruega.

¿Cuándo se produce la displasia de cadera?

A pesar de ser un problema que se da en la etapa de crecimiento del cachorro, puede no manifestarse hasta que el animal sea anciano.

No obstante, en otros casos, los síntomas de la displasia de cadera pueden llegar a aparecer a las 6 semanas de edad.

Diagnóstico y tratamiento

Síntomas de la displasia de cadera

El diagnóstico de la displasia ha de realizarse tras una radiografía, pero existen una serie de indicios que pueden servirnos de aviso:

  • Camina de manera extraña.
  • Evita saltar y/o correr.
  • Sus cuartos traseros se tambalean y/o tiene cojera.
  • Le cuesta levantarse y acostarse.

Tratamiento

Los animales afectados por la displasia de cadera han de ser diagnosticados por un profesional Veterinario que valorará si el perro o gato tendrá que ser intervenido quirúrgicamente.

Dependiendo de la gravedad de la displasia, el tamaño y edad del perro, se realizará un tipo u otro de intervención quirúrgica. En el caso de que no fuera aconsejable la cirugía se podría prescribir un tratamiento farmacológico.

Por último, nos gustaría resaltar los beneficios de la fisioterapia y la rehabilitación en casos de displasia de cadera, pues suele dar muy buenos resultados.

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